Corría el año
1970, y el recién llegado era el Celica.
Con un nombre que
en español es sinónimo de “celestial”, desde el momento en que arrancó, el
Celica estaba destinado a convertirse en una estrella; nadie pensó que
brillaría con fuerza durante 35 años, abarcando siete generaciones, y que, para
muchos, se convertiría en un vehículo de otra dimensión.
El vehículo
especializado
El elegante nuevo
cupé 2+2 saltó a escena con estilo en diciembre de 1970. Considerado un
“vehículo especializado”, el Celica se diseñó para ofrecer a los conductores
una mayor sensación de libertad, combinando un práctico interior (con sitio
para personas de más de 1,80 m) con una propuesta deportiva y, lo que es más
importante, asequible.
Un nombre que significa “celestial”. Desde el momento en que
arrancó, el Celica estaba destinado a convertirse en una estrella.
Creado a partir de la plataforma del Carina, el contundente
diseño y el nombre del Celica le permitían destacar ocultando astutamente las
modestas raíces del modelo de base.
Otra de las bazas que reforzaban su atractivo en los
concesionarios era la extensa lista de opciones personalizables, conocida como
“sistema completo de opciones”: una selección de motores que constaba de
unidades de 1.4 litros y 1.6 litros, dos transmisiones manuales y una única
transmisión automática de tres velocidades en los cuatro acabados del modelo,
ET, LT, ST y GT, de manera que los clientes tenían más libertad para
personalizar sus vehículos que nunca antes.
Aunque el confort y la facilidad de conducción eran
prioritarios, el Celica aún tenía que dar la talla en las curvas para
conquistar a los más entusiastas. Afortunadamente, la configuración de su
suspensión delantera independiente y trasera de cuatro brazos, con
amortiguadores separados, no decepcionó en los giros más cerrados y sinuosos.
Esta combinación de potentes motores y manejo fino fue una
fórmula de éxito en el mundo de la competición; varias victorias en carreras
disputadas en Japón y Europa llevaron a Ove Andersson a establecer el Toyota
Team Europe (TTE) en Colonia, y a utilizarlo como centro de las actividades
automovilísticas de Toyota en el futuro.
En abril de 1973, se añadió a la gama un cupé de tres
puertas con estilo ”fastback”. El Celica Liftback, tal como se le conoció, fue
desarrollado para satisfacer la demanda del creciente número de personas que lo
querían para actividades al aire libre.
El gran portón trasero y los respaldos de los asientos
traseros abatibles ofrecían a sus propietarios un amplio maletero donde cabía
de todo, desde planchas de surf hasta hornillos de camping.

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