miércoles, 17 de octubre de 2018


Corría el año 1970, y el recién llegado era el Celica.
Con un nombre que en español es sinónimo de “celestial”, desde el momento en que arrancó, el Celica estaba destinado a convertirse en una estrella; nadie pensó que brillaría con fuerza durante 35 años, abarcando siete generaciones, y que, para muchos, se convertiría en un vehículo de otra dimensión.
El vehículo especializado
El elegante nuevo cupé 2+2 saltó a escena con estilo en diciembre de 1970. Considerado un “vehículo especializado”, el Celica se diseñó para ofrecer a los conductores una mayor sensación de libertad, combinando un práctico interior (con sitio para personas de más de 1,80 m) con una propuesta deportiva y, lo que es más importante, asequible.

Un nombre que significa “celestial”. Desde el momento en que arrancó, el Celica estaba destinado a convertirse en una estrella.
Creado a partir de la plataforma del Carina, el contundente diseño y el nombre del Celica le permitían destacar ocultando astutamente las modestas raíces del modelo de base.
Otra de las bazas que reforzaban su atractivo en los concesionarios era la extensa lista de opciones personalizables, conocida como “sistema completo de opciones”: una selección de motores que constaba de unidades de 1.4 litros y 1.6 litros, dos transmisiones manuales y una única transmisión automática de tres velocidades en los cuatro acabados del modelo, ET, LT, ST y GT, de manera que los clientes tenían más libertad para personalizar sus vehículos que nunca antes.
Aunque el confort y la facilidad de conducción eran prioritarios, el Celica aún tenía que dar la talla en las curvas para conquistar a los más entusiastas. Afortunadamente, la configuración de su suspensión delantera independiente y trasera de cuatro brazos, con amortiguadores separados, no decepcionó en los giros más cerrados y sinuosos.
Esta combinación de potentes motores y manejo fino fue una fórmula de éxito en el mundo de la competición; varias victorias en carreras disputadas en Japón y Europa llevaron a Ove Andersson a establecer el Toyota Team Europe (TTE) en Colonia, y a utilizarlo como centro de las actividades automovilísticas de Toyota en el futuro.
En abril de 1973, se añadió a la gama un cupé de tres puertas con estilo ”fastback”. El Celica Liftback, tal como se le conoció, fue desarrollado para satisfacer la demanda del creciente número de personas que lo querían para actividades al aire libre.
El gran portón trasero y los respaldos de los asientos traseros abatibles ofrecían a sus propietarios un amplio maletero donde cabía de todo, desde planchas de surf hasta hornillos de camping.

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